Estoy
revisando lo pintado a través los años. Se trata de un ejercicio largo e implica en muchos casos avanzar unos
pasos más y resolver los trabajos.
Frente a una
pintura llega el momento en que no ves por
dónde seguir (o incluso la das por
terminada) Sólo el paso del tiempo permite renovar la visión y llegar más lejos.
Se puede
explicar la composición de un cuadro (los que pinto) como un rompecabezas del que no tienes la guía de un diseño
preciso, este se resuelve en el proceso de pintarlo con la
intuición y tus propios recursos.
Voy a partir con la acuarela, técnica con la
que me inicié, pero no lo haré de modo cronológico sino tomaré un atajo que permita cruzar de inmediato la puerta del Taller de Papel.
En la
acuarela revelas con agua formas y colores y llegas a cierta armonía. Es lo que quieres contemplar al final de cada sendero.